Un móvil de 1.000 euros robado en Albox acabó vendido por 60 y la Guardia Civil lo recuperó
La Guardia Civil recupera en Almería el terminal sustraído en un local de hostelería e investiga al comprador por un presunto delito de receptación
Almería, 18 de junio 2026 - 09:09Actualizado: 18 de junio 2026 - 10:16
La desaparición de un teléfono móvil utilizado a diario para mantener en marcha un negocio de hostelería en Albox (Almería) parecía un hurto más entre los muchos que se producen cada año. Sin embargo, la investigación acabó destapando una operación sorprendente: un dispositivo valorado en unos 1.000 euros había sido vendido por apenas 60, una diferencia que terminó siendo clave para resolver el caso.
La actuación de la Guardia Civil ha concluido con la detención del presunto autor del hurto y la investigación de una segunda persona por un posible delito de receptación. Además, los agentes han logrado recuperar el terminal y devolverlo a su legítimo propietario, evitando que la pérdida se convirtiera en un perjuicio permanente para el negocio.
Un descuido permitió el robo del dispositivo
La investigación comenzó a finales de abril, cuando el propietario de un establecimiento de hostelería denunció la desaparición de su teléfono móvil. El aparato no era un terminal cualquiera, sino una herramienta que utilizaba habitualmente para gestionar pedidos y parte de la actividad diaria del local.
Las primeras pesquisas permitieron reconstruir lo ocurrido. Según la investigación, el autor aprovechó un momento de descuido de la víctima para apoderarse del dispositivo sin levantar sospechas inmediatas. Ese detalle resultó determinante para orientar las averiguaciones de los agentes.
Tras recopilar información y analizar los hechos, la Guardia Civil consiguió identificar al sospechoso. Una vez localizado, el hombre reconoció haber sustraído el teléfono y admitió también que lo había vendido poco después a otra persona.
Lo llamativo del caso llegó al conocerse el precio de la operación. El terminal, cuyo valor rondaba los 1.000 euros, había sido vendido por solo 60 euros, una cantidad muy alejada de su precio real y que despertó las sospechas de los investigadores sobre el destino posterior del aparato.
El comprador también acabó investigado
La investigación continuó hasta localizar a la persona que había adquirido el teléfono. Según ha informado la Guardia Civil, el comprador entregó voluntariamente el dispositivo para que pudiera ser recuperado y restituido a su propietario.
No obstante, los agentes apreciaron indicios suficientes para investigarlo por un presunto delito de receptación. La principal razón fue la enorme diferencia entre el valor real del móvil y el importe pagado, una circunstancia que podría indicar conocimiento de su posible origen ilícito.
El caso también sirve para ilustrar un fenómeno que preocupa a las fuerzas de seguridad. Comprar productos de procedencia dudosa no solo puede implicar la pérdida del dinero invertido, sino también responsabilidades penales para quienes participen en la cadena de reventa.
La Benemérita recuerda que la receptación está castigada por el Código Penal con penas que pueden alcanzar los dos años de prisión. Además, señala que solo en los últimos meses un total de trece personas han sido detenidas o investigadas en la provincia de Almería por hechos similares relacionados con teléfonos móviles.