La Sierre-Zinal es una de las carreras de montaña más famosas del mundo. Ahi tuvimos a Pedro Alfonso y a Antonio Hiper del Club Deportivo de Montaña Desamparados y Manolo Najas del club la Carrasca de Lorca
Se celebra en Suiza todos los meses de agosto. Los corredores hacen un recorrido muy duro de 31 km con una subida de 2.200 metros. Esta prueba también es conocida como la "carrera de los cinco cuatromiles
Os dejamos unas fotos con una crónica, cortesía de Manolo Najas.
CORRE 31 KM POR LOS ALPES CON UNA PUBALGIA Y NO VAS A CREER QUIÉN ABANDONÓ (spoiler: el ganador de Zegama) 🏔️
A las cinco y cuarto de la mañana en Sierre hay dos tipos de personas: las que duermen y el Lesly. Salió el primero de los tres, con la linterna puesta y esa cara de haber tomado una decisión de la que no piensa hablar. El híper salió a las seis. Manolo Najas, en cambio, se quedó desayunando tranquilamente, porque él salía a las once y cuarto.
Conviene explicar esto, que es la mitad de la gracia del asunto. En Sierre-Zinal puedes apuntarte como turista o como corredor, y no es cuestión de categoría sino de reloj: los turistas son los que estiman más de 4 horas y media, y salen de madrugada en tandas para que a nadie le pille la noche en la montaña. Los corredores, los que van por debajo, salen a mediodía y comparten cajón con los mejores del mundo. Todos con su dorsal, todos con su tiempo oficial y todos con los mismos 2.200 metros esperando. El Lesly y el híper, turistas. Manolo, corredor. Cada uno con su castigo, ya se verá.
UNA PARED SIN PRÓLOGO
Lo primero que hay que saber de esta carrera es que no tiene prólogo. Sales del pueblo, cruzas dos calles y a partir de ahí es hacia arriba. Sin más. En los primeros cinco kilómetros te comes 1.200 metros de desnivel, y no es una cuesta larga y noble de esas que te dejan negociar: es una pared con escalones, raíces y un cartel de vez en cuando recordándote cuánto queda. A los veinte minutos ya sabes en qué te has metido y a los cuarenta ya has hecho las paces con ello, más que nada porque no hay alternativa.
Y luego lo otro: no se acaba. Son 2.200 metros positivos en 31 kilómetros. Tramos de llano de verdad habrá, no se sabe, ¿cuatrocientos metros en toda la carrera? El resto es falso llano, que es un invento suizo que consiste en un terreno que parece plano hasta que intentas correrlo. Vas mirando el suelo, ves que no sube, le das gas, y el cuerpo te dice que no, que sí sube, que llevas subiendo desde Sierre y vas a seguir subiendo hasta Nava. Aquello no perdona ni un despiste.
Con el calor tuvieron suerte los madrugadores. Se corría fresco, con esa humedad de bosque que se agradece. A Manolo le tocó otra carrera distinta: a la hora en que él salió el valle rondaba los 33 grados. La misma pared, el mismo desnivel y treinta y tres grados. Correr rápido en esta carrera se paga en el termómetro. 🌡️
CENCERROS, BELGAS Y UNA CHARANGA A 2.300 METROS
La afición merece capítulo aparte. Aquí no hay público, hay gente metida en la carrera. Suizos con la campana de la vaca, familias enteras plantadas en una curva desde primera hora, niños dándote la mano como si fueras alguien. Hay un tramo, el de los belgas, que directamente es una fiesta con corredores pasando por en medio. Gritan, cantan, te llaman por el nombre del dorsal y te empujan sin tocarte. Los tres salieron de ahí tres kilómetros más fuertes de lo que entraron, y eso es rigurosamente cierto aunque no aparezca en ningún estudio de fisiología.
El otro sitio es el Hotel Weisshorn. La subida es de las que te dejan mudo, pero arriba te espera una charanga, cencerros por todas partes y un hotel de otro siglo colgado de la ladera a 2.300 metros. Es de esos sitios que justifican el viaje entero: corredores fundidos sonriendo como tontos. 🔔
Y desde arriba, el motivo por el que a esto lo llaman «la carrera de los cinco cuatromiles»: el Weisshorn (4.506), el Zinalrothorn (4.221), el Obergabelhorn (4.063), el Cervino (4.478) y la Dent Blanche (4.357). Los cinco a la vez, uno detrás de otro, mientras el personal va resoplando por un sendero de cabras. Ahí para y mira todo el mundo, aunque sepa que parar es empezar a negociar con las piernas.
LA MÁS PRESTIGIOSA. Y LA MÁS BESTIA.
Merece la pena situar en qué carrera estaban, porque es fácil decir «la más prestigiosa del mundo» y que suene a folleto. Sierre-Zinal es Golden Trail World Series y Copa del Mundo WMRA a la vez, existe desde 1974 y este año reunía a unos 3.800 turistas, cerca de 1.500 corredores y unas 150 élites: casi seis mil dorsales en total. Dorsales, se dice, porque solicitudes de inscripción hubo casi 70.000. Entrar aquí es más difícil que acabar.
Y no es solo la más prestigiosa: es de las más brutales por metro recorrido. 71 metros de subida por kilómetro. El UTMB anda por 58 y la Western States por 34. Que son mucho más largas, sí, pero aquí no hay dónde esconderse ni un minuto.
Manolo, que salía en la tanda de los corredores, estuvo calentando a pocos metros de la élite mundial. El keniano Philemon Kiriago ganó por tercera vez en 2:26:24, a 49 segundos del récord de Kilian Jornet de 2019 (2:25:35). Y no es que fuera rápido: es que iba haciendo otro deporte. Un gamo. 🦌 Detrás, podio keniano íntegro con Kipngeno y Selelo Saoli. Para que se entienda el nivel, Elhousine Elazzaoui, que ganó Zegama en mayo por segundo año consecutivo, abandonó precisamente en el Hotel Weisshorn. Aquí no perdona ni el que gana en Zegama.
ZINAL: EL PASILLO DEL RUIDO
La meta de Zinal es un espectáculo. Un pueblo pequeño con la calle final acordonada, el público en dos filas, megafonía y ese pasillo de ruido que hace que todo el mundo entre corriendo aunque lleve seis horas caminando. No se conoce a nadie que llegue ahí y no acelere.
EL PARTE DE GUERRA 🏁
🥇 El Lesly (turista, 5:15) — 3:56
🥈 Manolo Najas (corredor, 11:15, 33 °C) — 4:05
🥉 El híper (turista, 6:00, pubalgia) — 6:29
❌ E. Elazzaoui (ganador de Zegama) — DNF
Los números de la expedición: el Lesly, 3 horas y 56 minutos, que en esta carrera es una barbaridad. Manolo, 4:05, con la mitad de ventaja horaria y el doble de grados. Y el híper, 6 horas y 29 minutos, arrastrando una pubalgia que llevaba semanas avisando y que en el kilómetro ocho pasó de aviso a socio de pleno derecho. Podría haberlo dejado tres o cuatro veces. No lo dejó, en parte por cabezonería y en parte porque en el Weisshorn había una charanga y le pareció feo irse antes.
Y que conste en acta, porque las estadísticas son las estadísticas: en la Sierre-Zinal 2026 abandonó el ganador de Zegama y no abandonó el híper. Cada uno que saque sus conclusiones. 😏
¿Y AHORA QUÉ?
Ahora, lo de siempre: no habían pasado ni dos días y el grupo ya estaba buscando el siguiente reto. Porque la ingle se cura, las cuestas se entrenan y la manía de meterse en líos, por lo visto, no tiene tratamiento. 💪