TEXTO; Miguel Angel Alonso.
El terremoto de Venezuela se ha llevado a nuestros amigos y vecino, el albojense José Ignacio Jiménez y a su compañera María Clemencia López. Después de unos días sin poder contactar con ellos ni por tfno ni por email, desde Venezuela en la tarde de ayer nos informaron que los dos habían fallecido al derrumbarse su edificio en la zona costera de La Guaira, zona cero del terremoto.
Hace unas semanas pudimos estar con ellos aquí en Albox y ya estaban preparando su regreso para el año próximo.
José Ignacio Jiménez, hijo, nieto y bisnieto de herreros albojenses, nació en Nueva York en 1937. Se considera albojense universal. Su padre, Ignacio Jiménez Jiménez emigró en los años 20 a Francia, Cuba, Nueva York y Puerto Rico.
Recién ingresada España en las Naciones Unidas, después de una década de aislamiento internacional, en 1956, José Ignacio entró en esta representación como funcionario de prensa de la Oficina de Información Diplomática de España, ascendiendo más tarde a encargado de las Relaciones Públicas de España ante la ONU.
Fruto de sus casi 30 años en las Naciones Unidas y su febril labor cultural en la comunidad hispana de Nueva York, siendo uno de los fundadores del día de la Hispanidad en New York, tiene una larga lista de condecoraciones concedidas por el Gobierno Español, como:
• la Orden de Caballero del Mérito Civil,
• la de Comendador de Isabel la Católica y la Orden de África, esta última por su trabajo durante la descolonización del Sáhara.
• Por su labor hispanista en Estados Unidos e Iberoamérica, el Instituto de Cultura Hispánica lo nombró Miembro Titular.
• En San Juan de Puerto Rico, tierra de su madre, fue asesor del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, que le otorgó su premio de honor por su defensa del idioma y la entidad hispana de esta isla.
En Cuba, en donde su compañera María Clemencia López fue embajadora de Venezuela, creó con ella la Casa Bolívar de La Habana.
En Caracas (Venezuela) fue fundador de la Casa José Martí y coordina, con su compañera, varios programas sociales, comunales y agrarios.
• Es graduado y premio Ciencias Políticas de la Universidad de Fordham en Nueva York.
• y máster cum laude en Estudios Latinoamericanos y Filosofía de la Universidad de Nueva York.
Fue el funcionario más joven en entrevistarse con Franco (a petición de Franco) lo vinieron a buscar en Nueva York, para entrevistarse en Madrid un tiempo después; o con Santiago Carrillo en Nueva York; al igual que lo hizo con Fidel Castro, o con el comandante Chaves en Venezuela o Fraga en Mojácar.
Su apasionada relación con su solar ancestral la describió en el artículo “Albox, desde la lejanía y el recuerdo” (El Arriero, nº 2, 2015).
Estudió la historia y la sociología de Albox y fortaleció en sus viajes al pueblo, los vínculos con su familia y con los albojenses.
La Asociación de Vecinos de La Loma lo nombró hijo adoptivo en agosto de 1985, dedicándole unas entrañables palabras:
“Apareció un día en busca de su hermano; vino desde lejos a escuchar el canto antepasado de su tierra y sus raíces; vino en busca de su Albox, de La Loma tan querida y anhelada en el recuerdo de su padre, y de la cual le hablaba. Vino, buscó y encontró; encontró a la familia, el amor y la amistad; encontró amigos que le abrieron el corazón, y nunca olvidará que aun estando lejos, Albox y La Loma siempre serán su hogar”.
Creció en New Jersey, en la colonia de albojenses de Patterson, y allí su padre, que era un gran contador de historias, le hablaba cuando era niño de su ancestral terruño, de la Virgen del Saliente, de su amigo el gitano Perico Contreras, de los marqueses de Almanzora, de los Píos peleados con los Melones, de la Fuente Metrio, de D. Juan Ibánez, de los mercaos, de la fragua de los Jiménez en la Cuesta del Rosao, de la Calle del Muro, de su plaza, de sus barrios, de su querida Loma alpargatera y alfarera, de la bondad de sus gentes.
Como su padre marchó a EE.UU. dejando aquí a un hijo (Ignacio el Montoya), José Ignacio cumplió la palabra que le dio a su padre que mientras el viviera nunca fuera a conocer a su familia de Albox, tan solo a la muerte de aquel en 1983 en Puerto Rico (la madre de José Ignacio era de allí) fue a visitar en el año 1983 a su hermano el Montoya.
Antes de esto en cada viaje que hacía a España se pasaba de incognito por Albox, en 1962 fue una de esas veces y le decía al chofer que llevaba: ahora gira a la rambla, después pasa por la calle del muro y nos paramos al final que está la Plaza…. Todo esto sin haber estado nunca en Albox y sin poder hacerse ver. Llevaban un buen coche y la gente se paraba a ver quién iba dentro, pero lógicamente no podían identificarlo, aunque en una de las calles de La Loma, una mujer mayor se quedó mirando y exclamó: “si este no es de los Jiménez de la fragua, que venga dios y lo vea”. Por lo que tuvieron que salir a escape.
En el año 1975 estuvo participando en la Descolonización del Sahara y estando en Madrid les proyectaron en el Ministerio un documental que habían hecho sobre Almería en 1962 y que se lo mostraban a personalidades que visitaban España. En medio de la proyección apareció una imagen del mercao de Albox y José Ignacio saltó y a grito pelao decía: Para!!! Para!!! Que es mi pueblo, que es Albox!!!! Años después pude localizar esta cinta en la Filmoteca Nacional, se titulaba: Tierra de Fuego.
Durante estos últimos años nos ha visitado con frecuencia junto con su compañera maría Clemencia, por lo que aprovechamos para organizar diversas charlas sobre Venezuela; el año pasado sobre Cuba y hace unas semanas sobre la Transición vista desde EE.UU. y desde la ONU. Al despedirse me dijo nos vemos pero en Caracas, no podrá ser.
Este albojense universal nos decía: “el mejor homenaje a mi padre y a mi hermano Ignacio “el Montoya” era el de considerarse un albojense más, unido por vocación y deseo propio a la vieja tradición popular de La Loma, entraña de mis entrañas y sangre de mi sangre. Desde Nueva York, las Naciones Unidas, Trinidad y Tobago, Cuba, República Dominicana y hoy desde Venezuela, todas participes de una forma u otra de esta aventura, seguirá viviendo en el recuerdo de una hermosa historia y el presente de un permanente viaje próximo”.
D.E.P. José Ignacio y María Clemencia