JUAN Y BLANES Vicente (1812-1885)
Médico-Cirujano en Cuevas de Vera, “Ilustrado y competente tocólogo”.
Nació el 24 de enero de 1812 en Ibi (Alicante), de padres “de modestafortuna” . Su padre era Vicente Juan y Albert, natural de Ibi y sumadre Doña Josefa Blanes García, también natural de Ibi (ArchivoParroquial de Cuevas, libro 26,fol34 Vto.).
Tras estudiar latín y humanidades pasa a estudiar Medicina a Madrid,donde permaneció hasta 1840 (edad de 28 años) regresando a Ibi en estafecha revalidado de “cirujano de primera clase “con la calificación deNotable.
Un compañero suyo de Cúllar-Baza le aconseja se instale en Cuevas de Vera a donde llegó para ejercer en 1843.
Casó con doña Mariana Esteban natural de Sax (entonces provincia deMurcia) de cuyo matrimonio nacieron ocho hijos: Francisco (soltero en1885), Vicente* (nacido en 1854, fue médico) , Nicanor, Josefa,Dolores, Carmen, Aurelia y Mariano (todos estos casados ya en 1885).Vivía en la calle de La Esperanza. Registro Civil de Cuevas deAlmanzora. Tomo, 24,p.8.
En 1848 cuando ejercía en Cuevas colabora con el Doctor Manuel Vicente Martínez* en la amputación de un brazo.
En el artículo: "Enormes magullamientos de varias partes del cuerpo yaccidentes consecutivos y graves complicaciones amputaciones del brazoderecho Curación", Manuel Vicente Martínez relata las lesiones y lacura mediante una atrevida intervención quirúrgica a un vecino deÁguilas llamado Agustín Escanez que trabajaba en una fundición en 1846,al que primero asiste de unas gravísimas lesiones y luego le amputa elbrazo derecho. Asistido y aconsejado por su “digno amigo ycomprofesor”, Vicente Juan y Blanes, cirujano ejerciente a la sazón deCuevas de Almanzora, realiza la intervención que solo dura unosminutos. Entonces los cirujanos habían de actuar muy hábil yrápidamente ya que no existía la anestesia.
Amputación de un brazo“Decidido y aconsejado á la vez por mi dignísimo comprofesor donVicente Juan v Blanes, decidimos unánimes la amputación circular ysegún el método de Dupuytren, por un poco mas arriba del límitesuperior del tercio inferior del brazo, pues aunque existían variosequimosis en la parte media y superior del órgano creímos poderconservar una buena porción de él, esperanzados en la reabsorción de lasangre extravasada(sic) a las ocho de la mañana, estaba preparado todo,y trece minutos después se hallaba la extremidad(sic) amputada en poderdel sepulturero; pero aunque el paciente toleró la operación conadmirable valor, calculando la mucha: pérdida de sangre que habíaesperimentado, y lo muy ordenado de la reacción, no perdí de vista laescasez; fuerzas administrándole caldos animales, interpolados con lassustancias blancas v con alguna cucharada de bebida antiespasmódica, Medio esta prescripción resultados que me propuse, porque habiéndosedesenvuelto una baja y tolerable fiebre, cuando en el cuarto día delaoperación, y quinto de tratamiento levanté el acosito, observe congusto la moderada y benigna supuración La calentura, que nunca inspirótemores, desapareció hacia el sétimo día de tratamiento y se leprescribieron entonces dos sopicaldos en las veinte y cuatro horas queel estómago recibió bien. Aumentaronsele los alimentos de fácildigestión gradualmente, hasta que se le puso la medicación el díatrece.”
En Cuevas permaneció ejerciendo la Tocología con mucho aciertodiagnosticaba con gran acierto y llegó a practicar intervencionesquirúrgicas de mucha dificultad como la embriotomía o la cefalostomía.Llegó así a ser un consumado maestro de su especialidad aunque no llegóa publicar nada, ni perteneció a ninguna corporación científica,habiendo sido premiado eso sí, con la Cruz de Beneficencia. Era aldecir de Doménech Sáez un hombre social, honrado, buen marido yexcelente padre, siendo muy querido y casi venerado por todos loshabitantes de Cuevas, donde asistió a más de 7.000 partos. Doménech sedespide de él llamándolo: “joya de la modestia y guirnalda de la virtudprofesional”.
Falleció a la una de la mañana del día 22 de Febrero de 1885 de “uncatarro pulmonar crónico” según certificación facultativa de don AndrésPérez López. Vivía en la calle de La Esperanza. Estaba casado con doñaEsperanza Esteban. Dejó ocho hijos: Francisco, soltero y Vicente,Nicanor, Josefa, Dolores, Carmen, Aurelia y Mariana, todos elloscasados en 1885. Vicente fue también afamado médico oculista VicenteJuan Esteban (Blanes)* (1854-1942) .
http://jagarciaramosmedico.blogspot[....]/label/MANUEL%20VICENTE%20MART&Ati lde;NEZ
CAICEDO MARTÍNEZ Francisco (Activo de 1845 a 1875)
Cirujano en Cuevas de Vera, hacia 1845 (véase La Unión. Periódicode la Academia Quirúrgica Matritense de 1 de Noviembre de 1847, p.121).Ejercía todavía como Cirujano en Cuevas de Vera, en 24 de Enero de 1848. Interviene como firmante en la denuncia que propone el cirujano deVera Manuel Vicente Martínez contra el de Huércal- Overa, JerónimoOrtuño . En 1875 es uno de los cinco médicos que solicitan la plaza demédico del Hospital de Nuestra Señora del Carmen del Jaroso (El Minerode Almagrera, 8 de enero de 1875, nº 46).
http://jagarciaramosmedico.blogspot[....]de-los-medicos-y-cirujanos-del.htm lLATORRE CAMPOY Tomás (Siglo XIX)
Licenciado en Medicina nombrado médico titular de Vera en 1847 “y quemediante a qué por residir actualmente en Garrucha el que lo era Joséde la Torre, no pueda en el día continuar en este cargo “Es nombradomédico consultor de Garrucha y médico de la Junta de Sanidad de Vera en1852.En 1859 hay temores ante la epidemia de cólera en pueblos de laprovincia y algunos de en la provincia de Murcia. Don José Latorre eraalcalde pedáneo de Garrucha nombrado por el Gobernador Civil en 1859para realizar la transición hacia la independencia de Garrucha comomunicipio. En 1860 el cólera llega a Cuevas de Almanzora. Los vecinosde Garrucha solicitan la creación de una plaza de médico titular debidoal aumento de la población (2.116 hs.).1861: era alcalde pedáneo cuandoel 1 de enero tras la segregación de Garrucha como municipioindependiente del de Vera, se constituye el nuevo ayuntamiento DonTomás de Latorre recibe el juramento del nuevo alcalde Manuel Berruezo<>.Senombra como procurador síndico del Ayuntamiento a Don Tomás de Latorre.Entre otros acuerdos se crean diversas comisiones municipales. Lacomisión de Instrucción primaria es formada por Don Tomás de Latorre elteniente cura del pueblo y dos vecinos más. La Junta Municipal deSanidad estaba compuesta por los regidores Pedro Berruezo y AndrésCervantes, el teniente de Cura, el facultativo Don Tomás de Latorre ydos vecinos más. En 1862 firma el acta del Pleno en que se reflejan losresultados de las elecciones municipales de Garrucha.
http://jagarciaramosmedico.blogspot[....]s-y-cirujanos-en-el-levante-de.htm lExpediente de Tomás Latorre Campos, alumno del Real Colegio de Medicinay Cirugía de San Carlos. Natural de Vera (Almería). Licenciado enMedicina por Granada. Contiene: Certificaciones de Estudios; Partida deBautismo y Título.
PÉREZ LÓPEZ Andrés (1823-1902)
De familia humilde nació en Cuevas de Almanzora el día 29 de noviembre de 1823.
Con muchas penalidades económicas estudió medicina en Valencia yCirugía en Madrid donde obtuvo el título de Médico-cirujano en 1851,costeándose los estudios con el escaso sueldo que le proporcionó laplaza de alumno interno del hospital General de Madrid. Obtuvo en todoslos cursos la nota de sobresaliente.
Médico de Cuevas durante el siglo XIX funda (con la ayuda económica dealgunas personas pudientes e influyentes de la ciudad y unasubscripción popular) el Hospital de la Caridad de Nuestra Señora delCarmen en 1870 del que fue director de forma gratuita, siendo relevadodel cargo por su sobrino Antonio Pérez Doménech en 1880.Con motivo deesta iniciativa le fue concedida la Encomienda dela Real y distinguidaOrden de Carlos III.
En 1851 comienza a ejercer en Cuevas donde ejerció hasta su muerte en 1902.
Desde el principio adquiere numerosa clientela por sus dotes decirujano valiente y obstetra famoso. Su prestigio no fue desmentido niuna sola vez en el transcurso de su larga vida profesional.
Durante la epidemia de cólera de 1855 se comportó con una maravillosaenergía física, de una manera heroica, desinteresada y sacrificada.
Cuando surgió en 1860 otra vez en Cuevas el fantasma del cólera otravez Don Andrés Pérez volvió a brillar agigantándose su ya grande figuracombatiendo enérgicamente una epidemia que brotó con “horribleviolencia, sembrando el espanto, la desolación y la muerte por todaspartes “(PÉREZ DOMÉNECH, Antonio (1902):”Andrés Pérez”El Eco de Levante,año VI, nº 226,Garrucha,8 de octubre de 1902.)
. Con motivo de esta epidemia y a instancias del entonces alcalde LuisCasanova y el Gobernador Civil se trasladó a Almería capital paraasistir a la misma epidemia motivo por el que fue condecorado con laCruz de Beneficencia de segunda clase.
El 31 de enero de 1877, certifica sobre la enfermedad del entoncesestudiante de Medicina en Granada Francisco Doménech Sáez que padecíauna “fiebre gástrica mucosa”que le impidió asistir a sus clases enGranada Archivo Histórico Universitario de la Universidad de Granada.Expediente académico de Francisco Doménech Sáez.
.Ejerce en Cuevas de Almanzora hacia 1880-90. Era accionista de minas.
Estudió en Valencia como otro hermano suyo, también médico.
Certificado medico justificativo de laenfermedad de Francisco Doménech Sáez. En expediente académico deeste,firmado por don Andrés Pérez López..En febrero de 1885, firma la partida de defunción del cirujano Don Vicente Juan y Blanes que muere de “catarro pulmonar”.
Interviene de un modo heroico en la epidemia de cólera de 1885, épocaen que abandona su familia y su hacienda para entregarse en cuerpo yalma en el servicio de sus enfermos junto a los médicos Antonio PérezDoménech(sobrino suyo), Francisco Cotau y José Alarcón.
Intervino en la asistencia médica en las numerosas epidemias de tifus,viruela, sarampión, gripe y otras que invadieron Cuevas y los puebloslimítrofes desde 1851.
Durante un año se hizo cargo de Cuevas, Vera y Garrucha como titular,adquiriendo numerosa clientela tanto de Garrucha, Turre y Mojácar.
En 1894 se retira del ejercicio activo por motivos de salud, aunquecontinuó atendiendo a todos los que requerían sus servicios, enespecial los pobres.
Fue hombre de conducta ejemplar, caritativo, cristiano y de una humanidad, honradez y generosidad modélicas.
Muere en 1902 en Almería (Necrológica en el Eco de Levante: año VI, nº226, Garrucha,8 de Octubre de 1902.Gentileza de Juan Grima)
http://jagarciaramosmedico.blogspot[....]s-y-cirujanos-en-el-levante-de.htm lMORENO MIJOLER Pantaleón (Albox 1861-d.1908)
Natural de Albox (Almería), donde nace en 1861.Licenciado en Medicinaen Granada el 28 de julio de 1883.Comienza a ejercer en Albox en 1883.
Vivía en la calle Pósito nº 5.Ejerce al menos desde 1883 hasta 1888.
Pero aparece colegiado en el colegio de Almería en 1901. (1 de junio)nº 45 con residencia
en Lubrín donde ejerce también en 1908.

ORTUÑO Jerónimo ( Siglo XIX)
Profesor de Cirugía. Cirujano en Huércal Overa hacia 1845.CirujanoTitular de Huercal-Overa en 1848, como así se refiere en un documentopublicado en La Unión (Domingo, 5 de marzo de 1848, pp.120-122).Firman una comunicación Manuel Vicente Martínez*, José Cotan*, VicenteJuan y Blanes* y Francisco Caicedo Martínez*. Los tres últimos lafirman en Cuevas, a 24 de enero de 1848 y el primero la firma en Vera.
Sostuvo pendencias con médicos y cirujanos de pueblos vecinos. Concretamente con
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Manuel Vicente Martínez*, Cirujano De Vera (Véase éste). Este, tuvo unaseria disputa con Gerónimo Ortuño, a quien denuncia el 12 de marzo de1848 en un larguísimo comunicado publicado en La Unión (p.121).Transcribo parte de dicho documento, testimonio importante en cuantoretrata el estado de las tensiones, conflictos y contiendas de laMedicina rural en la España del siglo XIX, debido a la falta dedelimitación profesional de las clases sanitarias fraccionadas y elintrusismo. http://garciaramosmedicosalmeriense[....]earch/label/VICENTE%20MART%C3%8DNE Z
“Parió la señora en ausencia del ansioso comadrón, pero tuvo elatrevimiento de presentarse a ver a la puérpera, luego quesupo...(Etc.): Que nos mancha con cáusticas tintas, y que con lospestíferos miasmas que exhala, emponzoña la atmósfera que hemos derespirar... No hay reputación, por respetable y bien adquirida que sea,que no se halle al alcance del anillo destructor de este hijo espuriode Esculapio: ni el profesor encanecido, ni el joven activo yestudioso, ni el práctico consumado con quienes directa óindirectamente tiene algún contado, están á salvo de su maléficainfluencia, ocasionándoles disgustos amarguísimos, e hiriéndoles demuerte en lo mas sagrado del honor: ni esa candorosa virgen, quienrehúsa por pudor contemplar sus elegantes y seductoras formas, ni latímida esposa que siente con inefable emoción latir en su seno ellegitimo fruto de su amor, ni el interesante parece que se desvivevelando siempre por la conservación y porvenir de sus hijos, ni elvenerable anciano que contribuyó a dar a su patria muchos (días degloria, y que tantas lágrimas ha de collar su próxima muerte, son parael mal hijo de la ciencia, objetos respetables; pues al paso que con sulenguage soez escandaliza á las primeras, (...) aterroriza á mas á lassegundas, enunciándolas enfáticamente un parto mortal, sino se valen deél luego que se inicie; pronostica brutalmente á los otros el fataltérmino de su enfermedad, asegurando que padecen afecciones que ni porsueño tienen, y sacrifica á los últimos y á todos, con exorbitantesesacciones anticipadas que su talento está muy lejos de merecer: Si, demerecer; porque lo que justamente merece, es, que una mano de hierro learranque del cuerpo médico á quien ofende, y le arrastre tan lejos denuestra comunión, que ni los hombres ni los tiempos puedan recordarnossu odiosa y fatídica memoria
Recaba la ayuda de sus compañeros de Cuevas de Vera, para entre todoscorroborar la denuncia y desprestigiar al que ellos considerabanintruso.
Cuatro profesores de medicina y uno de cirugía, establecidos en Cuevas,saben muy bien, que el de cirugía a quien aludo, y cuyo nombre nodejaré en el tintero para que de todos se conozca, con quien han tenidola lamentable desgracia de hallarse alguna vez en contacto, les haperjudicado en su buena v bien merecida opinión, ya asegurando a losinteresados que no habían conocido la enfermedad ya que si con tiempose hubiesen valido de sus conocimientos, no moriría el enfermo, ni sudolencia habría llegado á hacerse temible y ya haciendo arrojar lamedicina que tenían ordenada: jamás tuvo la indispensable atención deconsultarles cuando estaban encargados de la asistencia de la pacientecomo facultativos de cabecera .Así a mansalva, vil y traidoramente,como el que espía la víctima para herirla por la espalda, se cebaferozmente en la reputación de sus comprofesores, sin respetar siquieralos muchos años de asidua y bien aprovechada práctica, y las venerablescanas de algunos. Hubo una ocasión (no lejana por cierto) que empeñadoel hombre en asistir al parto de una señora de Cuevas, abandona supueblo, y constituyéndose en casa de la embarazada, estuvo 28 díasesperando la hora apetecida contra la voluntad de los miembros de ella,pues a pesar de las claras insinuaciones de disgusto que lemanifestaron, no se apercibió de ellas, mejor no quiso apercibirse, nidejó su puesto, basta que le espulsaron (sic) terminantemente,diciéndole que se marchara y que cuando ocurriese la novedad se leavisarla. Parió la señora en ausencia del ansioso comadrón, pero tuvoel insolente descaro de presentarse a ver la puérpera, luego que suposu feliz alumbramiento sin ser llamado espresamente. ¿Podrá darse mayorcinismo? ¿qué podrá inferirse de este hecho? déjolo á la consideraciónde los facultativos,cada uno lo calificará según merece.¿Y qué creenustedes que hizo de aquella casa durante su criminal holganza?.Pásmenseustedes señores redactores! ¡Atúrdase todo el mundo médico!, seentretenía en las veladas a leer a la familia (entre quien, creo, habíauna inocente joven) y explicar a su modo, un libro de obstetricia:cierto, que sus oyentes no comprenderían el valor y significación deltexto; pero ¿Cuántas palabras no herirían rudamente su delicadeza?¿Cuántas expresiones no ruborizarían a la inocente. Y bien educadajoven que las oía? ¿cuántas veces no sintiera que taladraban sus oídoscon una saeta ardiendo? ¿ podrá calcularse el daño que se le causaba?Solía dormirse la familia con la monótona é incomprensible leyenda, ycuando lo notaba el señor de quien me ocupo, la despertabaesplicándola, aclarándolo que había leído. Es preciso haber llegado alestremo(sic) de la degradación y barbarie, para observar una conductatan innoble tan repugnante é inmoral; mas, el héroe, el protagonista deesta comunicación es capaz. de mucho mas, siempre que crea alucinar álos incautos y darse importancia entre los profanos ó que le haya dereportar algún lucro; ¡cuánta miseria!.

Reconocimiento ginecológico
Así culmina la denuncia contra el cirujano Gerónimo Ortuño:
Uno de los días del mes de octubre del año 1845 se me llamó por uncaballero de Cuevas para que con mis amigos y dignos compañeros donJosé Cotan*, don Francisco Caicedo* y don Vicente Juan y Blanes*terminásemos lo que debía practicarse en un caso de metrorragiaconsecutiva al parto que padecía su esposa, sin haber espulsado (sic)las secundinas: de común acuerdo, procedimos á la extracción(sic) deaquellas, y habiendo operado con facilidad y buen resultado, quedó laparturienta en disposición de constituirse pronto en un nuevo estadointeresante; en efecto, se hizo embarazada, y teniendo ocasión dehablar con el cirujano cuyas proezas relatamos superficialmente, laaseguró en tono de oráculo, que volvería á sufrir otra hemorragia masterrible y peligrosa que la primera, si con oportunidad no se lellamaba á asistir al parto:» el fatídico pronóstico, que tanangustiosos días produjera á la señora, no solo no se cumplió, sino quetuvo la suerte de no esperimentar otro síntoma atendible, aunque elintencionado profeta no presenció su derrota. No quiero reflexionarsobre este hecho por no molestar mucho, por no hacer muy largo estecomunicado, y porque de indignación se cae la pluma de la mano, alconsiderar la degradante miseria del hombre que desgraciadamentecontamos en el número de los cirujanos. No quiero tampoco denunciarotros mil casos en que puedo probar, y que son, si cabe, mas feos quelos que dejo indicados, porque mientras me ocupo de ellos, se me agolpala sangre á la cabeza, padezco cruelmente, y creo que por todas partesme asedian aceradas puntas encendidas; con todo, para que lasautoridades competentes llagan caer sobre el transgresor todo el rigorde las leyes, que tan ofendidas y pisoteadas tiene, es indispensablepublicar su nombre, aunque al pronunciarlo haya de sufrir amargo dolory una sensación de quemadura en los labios: vive en Huercal-Overacabeza de partido judicial, es el titular y se llama don GerónimoOrtuño.
La denuncia contra Gerónimo Ortuño (1848) la firman los cirujanos deCuevas José Cotan* , Francisco Caicedo* , Vicente Juan y Blanes* yVicente Martínez* de Vera, en La Unión ( pp.121-122).
Y como colofón añade:
“Después de firmado este comunicado he sabido, que la familia a quienel charlatán autorizado leía por las noches el libro de partos, secompone de una señora mayor y dos jóvenes hijas casadas: desde luego seve, que esto no disminuye la gravedad del hecho”
Gerónimo Ortuño ejerció largos años en Huércal Overa como así lo vemosen referencias posteriores de GARCIA ASENSIO. En la epidemia de cólera(de ámbito nacional) que llega a Huércal-Overa en 1855, entre lasmedidas sanitarias adoptadas por el Ayuntamiento, la 3ª era la de abriruna suscripción popular colectiva y voluntaria "para si viniese lainvasión a la villa" . Don Jerónimo Ortuño, Cirujano, ofreció su sueldocompleto durante el tiempo que durara la epidemia de cólera. Murieronen el término municipal 105 personas.
Posiblemente fue el padre de otro Gerónimo Ortuño Ortega* natural deHuercal Overa médico que ejerció por Huercal Overa y el Taberno por losaños finales del siglo XIX.
Fuente: http://garciaramosmedicosalmerienses.blogspot.com/2009_11_01_archive.html